jueves, 28 de agosto de 2025

El origen de nuestra identidad

 En esta publicación hablaré de un tema controversial para los historiadores y algunos aficionados como yo: el origen del nombre de nuestra ciudad. Si bien hay leyendas y refrencias sólidas sobre un posible origen del nombre "Venado Tuerto", lo cierto es que no hay evidencia concreta de la razón por la que nuestro fundador, Eduardo Casey, lo haya elegido.


 Primero, comparto el texto de la leyenda más popular:


 “Por los parajes del Hinojo solía pastar un venadito al que le faltaba un ojo, perdido en un ataque sufrido ante los indígenas. Desde entonces, cada vez que se aparecía en el fortín, era aviso seguro de la proximidad del malón, hecho que permitía a los soldados refugiarse y defenderse del ataque. En épocas de sequía, conducía a las tropas por buenos pastos y aguas, lo que le valió el reconocimiento de aquellos hombres. Pero durante una cacería mataron al venado y en homenaje al animal bautizaron la laguna de ese lugar como Venado Tuerto.”

 A continuación, cito un texto de Fernando Cuello ("Venado Tuerto y sus alrededores - Naturaleza, Geografía e Historia" - 2006)

 Aunque varias leyendas tratan de explicarlo, el origen del nombre de Venado Tuerto se pierde en los pliegues de la historia.

 La primera cita documentada, según Roberto Landaburu en su libro "Irlandeses", data de 1837, cuando un indio atrapado en las cercanías de Los Desmochados, refiere que la "indiada" al mando de Painé se encontraba en las cercanías de "Tuerto Benado", ignorando si este término correspondía a la traducción de lenguas nativas.

 Posteriormente, en 1879, Federico Barbará, en su Manual de Lengua Pampa, en el apartado de nombres indígenas aplicados a ríos y lagunas, indica que la laguna Traumá Trüli significa Venado Tuerto.

 Posiblemente, el nacimiento de este topónimo, lo debamos a los indios de la pampa. Los araucanos denominaban a estos campos como Traumá Trüli (Traumá: Tuerto; Trüli: Venado), tomando el nombre de una laguna  en las cercanías de la actual localidad de Christophersen. Así se lo puede confirmar, a través de una variedad de referencias.

 Por primera vez aparece marcado en un mapa en Carta de las Pampas del Sud, en 1872, indicando una laguna con el nombre de Trommá Trolí,
con traducción debajo: Venado Tuerto.
 




Otra versión o leyenda, refiere a un hombre solitario que vivía en proximidades a una laguna ubicada en cercanías a la actual localidad de Christophersen; este personaje no tenía vínculos con los blancos ni con los nativos y, según supuestos de la época, padecía algún tipo de trastorno mental, lo que provocaba curiosidad y temor en éstos últimos. Se dice que se ocultaba entre los pajonales (recordemos que estas tierras carecían de arboleda natural). Otro detalle con que se identifica a este personaje es que era tuerto y, debido a no tener una mujer a su lado, quienes sabían de él le decían "venado" (evidentemente, un coloquio de la época que hacía referencia al hombre soltero o solitario); posiblemente, es que al hacer referencia a estos parajes lo mencionaban como "paraje del venado tuerto" y de ahí se puede haber tomado la referencia para butizar al poblado que hoy es nuestra ciudad.

 La última versión o posible origen del nombre de la ciudad que he encontrado, hace referencia a "aparecidos", algo que es común en el ambito rural, y tiene que ver con la historia de un cuatrero que llegaba a estos parajes al atardecer, montado en su caballo. De pronto, junto a un cañadón, de entre las matas de juncos surgió un venado tuerto que arrojaba fuego por su ojo; el caballo se espantó y huyó del lugar hasta detenerse en el poblado más cercano. 

  Este evento corrió como reguero de pólvora y se hizo conocido rápidamente, generando cierto temeroso respeto, ya que los parroquianos creían ver en ella el espíritu del venado tuerto protegiendo ese lugar.


 De todas estas historias, la que posiblemente haya sido tomada por Eduardo Casey para dar nombre al pueblo es la leyenda que todos hemos conocido desde nuestra infancia, y tiene que ver con el venadito que vivía en cercanías del fuerte (la primera de este artículo). Esta historia también fue tomada por historiadores y cronistas, quizás, por su contenido folklórico, poético y también por generar cierta ternura y empatía por el vínculo entre el animal y los soldados. Es, en definitiva, la leyenda más popular y conocida por cualquier venadense, pero el verdadero origen de nuestra identidad, aún sigue siendo un misterio.


Fuentes

  • https://www.venadovirtual.com.ar/historia_geografia/historia_origen_nombre.html
  • https://www.concejovenadotuerto.gov.ar/origen-del-nombre
  • https://venadotuerto.gob.ar/historia/

viernes, 22 de agosto de 2025

Pedaleando por Venado (1° Parte)

 

 Tengo una bicicleta azul que alguna vez fue roja. La heredé de mi abuelo, que la usó durante muchos años, casi hasta el final de su corta vida (tenía 69 años cuando murió). A los 13 años, con los ahorros que tenía, la llevé a arreglar y la hice pintar de un azul eléctrico muy llamativo y lindo, que no me cansaba a la vista; me gustaba mirarla y admirarla. Pero la usé poco tiempo, porque se me calentó la cabeza con una bicicleta playera; mi vieja, con mucho esfuerzo, me la compró. Pocos años después la vendí y me compré la bici con cambios, que la tuve hasta hace poco. Fue ahí cuando decidí desenpolvar (literalmente) la vieja bici del abuelo y la llevé a reparar: le pusieron llantas nuevas, acomodaron la caja pedalera, los frenos y le pusieron cámaras y cubiertas nuevas. De pintura y estética en general anda con un 6, pero lo demás está de 10. Desde entonces, la "galga del abuelo" se convirtió en una estrella especialmente amada, quizás por la carga emotiva que tiene para mí y porque ahora, con 41 años, la aprecio con otra mirada muy diferente a la de la adolescencia. Ella, "la galga", es la impulsora de esta maravillosa idea: pedalear la ciudad y registrarla. Lamentablemente, a principios de este año 2025 se quebró una parte del cuadro y debí comprar otra bicicleta, la "Académica"; con ella continuaré registrando nuestra hermosa Venado Tuerto.
 En esta "1° parte", pretendo hacer una introducción a este sencillo proyecto y explicar el porqué y el para qué; dos preguntas que, una vez respondidas, permitirán un entendimiento mayor de esta hermosa locura.


El "porqué": Venado Tuerto es la ciudad en la que nací, crecí y vivo; acá conocí a mis amigos, tuve mis historias de amor y de desamor, hice la primaria, la secundaria, el terciario y mis cursos de formación laboral. Además, es la ciudad que me permitió aprender a trabajar; empecé a los 16 años en la fábrica de la familia de un amigo y luego tuve muchos trabajos, hasta que, hace 10 años, me formé y empecé a trabajar como acompañante terapéutico y gerontológico; profesión que ejerzo en la actualidad.
 Todo esto que describí me ha permitido recorrer gran parte de la ciudad, sea en bicicleta o en moto (y, algunas veces, a pie). Con el paso del tiempo fui descubriendo la cantidad de cosas que Venado Tuerto tiene y que merecen ser conocidas, tanto por los venadenses como por el resto de la gente: sitios históricos, casas antiguas que conviven con modernas construcciones, plazas, plazoletas y un sinfín de lugares que me gustan para compartir.
 La historia que cada sitio tiene, la gente, todo hace en su conjunto a la historia misma de la ciudad. Por eso es que me entusiasmé con la idea de mostrar Venado Tuerto a través de imágenes y de audio. Hice un grupo cerrado de Facebook que se llama "Postales de Venado Tuerto"; quizás, más adelante, haga un canal de YouTube, un podcast o ambos, pero no me quiero adelantar.
 Básicamente, este es el "porqué".
 
El "para qué": Esta es la pregunta más compleja de responder, si se permite el término, ya que implica el fin para el que quiero mostrar la ciudad. Venado Tuerto tiene casi todo lo que cualquier ciudad turística, excepto ríos y montañas; creo que mostrándole al mundo el lugar que me cobija y que amo, puedo incentivar a que gente de otras provincias o países quieran visitarla y tener su experiencia en La Esmeralda del Sur. La explicación fue más breve, pero fue directo al punto: quiero fomentar el turismo en la ciudad, para contribuir a su crecimiento.

 ¿Y por qué pedaleando, en lugar de recorrerla en moto o en otro medio de transporte? Porque necesito bajar la panza... (😆😝😋😁) Lo hago en bici, porque se puede apreciar cada lugar de una manera más directa que en otro vehículo; además, como Venado está creciendo mucho, implica que tenga cada vez más cosas para mostrar. En cada recorrida puedo encontrar "nuevas" edificaciones que hacía años estaban ahí y que no veía, una plaza nueva o, simplemente, un lugar que desconocía.
 
 Por hoy no me extiendo más, así te dejo la inquietud latente y me sugerís qué lugar te gustaría que muestre, por ahora, en este blog y en el grupo de Facebook.
 ¡Te leo en los comentarios!

El origen de nuestra identidad

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